Inseguro, ¿yo?

La inseguridad en exceso puede causar problemas en el lugar de trabajo y en las relaciones personales. Aprenda más acerca de este sentimiento

Baja autoestima, gran necesidad de ser aceptado y reconocido por la gente y el tremendo miedo de errar. Si esas características hacen parte de su vida cotidiana, atención: usted puede sufrir de inseguridad excesiva. Esas personas tienden a ser muy perfeccionistas en sus actividades, tienen dificultades para asumir responsabilidades por los errores cometidos y presentan rigidez interna, siendo poco flexibles y tolerantes con los errores de los otros también.

Todos vivimos momentos de inseguridad, explica Luzia Winandy, especialista en Psicoterapia Psicoanalítica de la Universidad de São Paulo (USP) y Psicoterapia Cognitivo-Conductual en el Hospital de Clínicas – SP. “Sin embargo, una persona con un mayor grado de incertidumbre tiene la ilusión de que podría lograr el control y quiere asegurarse de no correr ningún riesgo de errar en lo que ha elegido. No quiere sentirse culpable, ni la frustración que optó por algo que no fue el más sabio o el más apropiado”, dice.

Y ¿cuándo saber si la incertidumbre está a nivel de una enfermedad? La Doctora explica que puede ser evaluada por los daños que causa a la vida de una persona. “Si la inseguridad no interfiere con su estilo de vida, no afecta a su vida personal, profesional y social, ella acaba siendo bien tolerada y se lleva bien con esto, esta es una inseguridad normal”. Es justamente el exceso que convierte la inseguridad al nivel patológico, causando tales perjuicios que esa persona no consigue tener una cualidad de vida normal.

La “paulistana” Adriane Santos, auxiliar administrativa, sabe bien cómo el exceso de inseguridad puede perturbar la vida de una persona. “Salí de un trabajo porque pensé que yo era incapaz de realizar esa función, tenía demasiado miedo de cometer errores y tenía la impresión de que todos estaban insatisfechos con mi trabajo”, reporta. Su problema sólo pudo ser resuelto después de acompañamiento psicológico y mucha fuerza de voluntad. “Tuve que revisar mis actitudes y hasta ahora, me observo profundamente para saber si no voy a presentar alguna característica de la enfermedad”.

Hombres y mujeres
La inseguridad no elige sexo. La única diferencia es que la mujer lo admite con más facilidad y busca por ayuda, ya sea en una conversación con amigos, familiares o incluso con un profesional, para exponer sus puntos débiles, en un intento por sentirse mejor. Mientras que el hombre se carga aún más. “Ellos se avergüenzan y no dejan trasparecer sus dificultades, suponiendo a menudo que el error disminuye su potencial masculino”, explica Luzia.

Tratamiento y ayuda de seres cercanos
El tratamiento psicoterapéutico es muy recomendado. El objetivo de la intervención en psicoterapia es trabajar inicialmente en los aspectos emocionales referentes a la dificultad que la persona presenta y ayudarle a desarrollar una mayor confianza en sí misma. “Al mismo tiempo, se utiliza en psicoterapia estrategias que conducen la persona a aprender a manejar sus temores de cometer errores y ser capaz de atreverse más en las situaciones, sopesando los riesgos reales. El objetivo último de la psicoterapia es ayudar a la persona a desarrollar su autonomía para que pueda ser el autor de su propia historia “, explica la psicóloga.

Los familiares y amigos cercanos pueden, y deben, ayudar en gran medida a una persona que sufre de esta condición. Para empezar, ellas nunca deben hacer o elegir nada por ella. Deben incentivarla a tomar su propia iniciativa, independientemente de ser o no ser el mejor. “Ser tolerantes con los errores y evitar las críticas destructivas son fundamentales. Incentivarla a ser más atrevida, incluso en las pequeñas decisiones o elecciones y también elogiar a menudo las actitudes que ella ha tomado “, concluye la doctora.

Crédito:
Luzia Winandy, Psicóloga-Psicoterapeuta
Sitio: www.luzia.psc.br – email: luzia@luzia.psc.br
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