Diagnóstico y Belleza

diagnostico-y-bellezaLa belleza es un concepto subjetivo y como tal, difícil de definir. Múltiples factores confluyen para que esto sea así. Por una parte está el observador que juzga en virtud de sus propios mapas perceptivos y por otra, los arquetipos de belleza que el hombre construye de acuerdo a la evolución del pensamiento filosófico y al avance de las disciplinas de la ciencia Ello condiciona que los modelos de lo que es considerado como bello hayan experimentado cambios constantes a lo largo de la historia.

La búsqueda de belleza ha sido una motivación para el hombre a través del tiempo, ya sea como fuente de inspiración, como objeto de admiración o como un bien a alcanzar para sí mismo. De ahí que generar belleza constituya un fin no sólo para quienes cultivan las disciplinas dedicadas al mundo sensible de las artes y de las formas sino también para aquellos que intentan definir de un modo práctico y concreto el cómo podemos expresar y apreciar belleza en las distintas dimensiones del quehacer humano.

Esta última perspectiva, la práctica, es la que se convierte en un eje principal cuando se tiene como objetivo alcanzar lo hermoso, dando origen a modelos y estilos que son juzgados como ideales de belleza en un determinado momento y contexto histórico.

El cuerpo humano ha sido uno de estos modelos, transformándose en un ícono tanto para lo sensible como para lo concreto, mediante el cual se refleja la representación simbólica de lo que se juzga como bello.

La belleza es la característica principal de lo armónico y lo armónico guarda relación con las proporciones. Las proporciones en el cuerpo humano son la expresión acabada de una compleja estructura que sustenta lo anatómico y lo fisiológico. Anatomía y fisiología son ramas preponderantes del conocimiento imprescindible para el ejercicio médico y constituyen la esencia de lo que somos desde un punto de vista biológico. La perfección de esta biología y como ella nos permite interactuar de forma adecuada con el medio en donde nos desenvolvemos es lo que nos hace finalmente bellos.

Anatomía es la disciplina que describe la estructura normal del cuerpo humano. La Fisiología es la doctrina que estudia el funcionamiento normal de estas estructuras haciéndolas apropiadas.

Cuando el objetivo es obtener para cada cuerpo humano la plenitud de su belleza, debemos centrar nuestra observación diagnóstica en las deficiencias de lo anatómico y de lo fisiológico que subyacen a los signos exteriores de pérdida de armonía corporal. El diagnóstico corresponde entonces, al juicio que realiza un profesional calificado, quien basado en su experiencia clínica y con el apoyo de elementos técnicos y de laboratorio, emite su apreciación considerando siempre que cada organismo es único en cuanto a su estructura y forma pero integral en relación a su funcionamiento.

El envejecimiento, el deterioro prematuro, el cansancio visible o la falta de aspecto saludable para cumplir con las expectativas depositadas en nosotros constituyen disarmonías y condicionan ausencia de belleza.

Aspectos como la pérdida de elasticidad y turgencia de la piel, la acción desmedida de un determinado músculo con la consecuente formación de arrugas no deseadas; o la deficiencia, atrofia y falta de volumen de otro con la subsecuente asimetría; el exceso o pérdida de volumen adiposo en determinada región; la pigmentación o decoloración de la piel; o la pérdida de fuerza y calidad del cabello; entre otras, son delicadas observaciones que resultan útiles y atingentes para una apreciación diagnóstica acertada y que evidencian cambios en la anatomía y fisiología. En consecuencia, ésta observación diagnóstica cuidadosa, que pondera a la persona en su totalidad, que se fundamenta tanto en el conocimiento clínico como en la interpretación de los análisis de laboratorio, que tiene como base el conocimiento previo de la morfología y de la función normal del todo y de cada parte de nuestro cuerpo, es la herramienta por excelencia para identificar y cuantificar estos elementos objetivos y que revelan una pérdida de belleza y de armonía de un cuerpo en particular.

Esta evaluación diagnóstica exhaustiva y acertada permitirá al profesional que la realiza, efectuar las recomendaciones pertinentes y oportunas respecto de las acciones que sean más eficaces para cuidar, corregir o recuperar los aspectos dañados, escogiendo de entre la gran variedad de terapias disponibles, sólo aquellas que sean las indicadas para la necesidad específica de cada individuo, devolviendo de este modo la preponderancia que la opinión del ojo experto debe tener sobre la técnica, por muy innovadora que esta sea.

Sólo de ese modo aseguraremos que cada cual alcance una belleza corporal genuina y perdurable, en equilibrio con sus requerimientos biológicos y en concordancia con su identidad personal y con la etapa de vida en que se encuentra.

En suma, realizar una correcta valoración diagnóstica del “estado de belleza” teniendo en cuenta los aspectos anatómicos y fisiológicos – entre muchos otros – nos facilitará la elección inequívoca de la mejor terapia a utilizar y favorecerá el logro del objetivo buscado en cada sujeto. No sólo podremos resaltar o recobrar lo hermoso de cada cuerpo sino que de paso evitaremos resultados insuficientes y gastos innecesarios.

¿Qué elementos anatómicos y fisiológicos son relevantes?, ¿De qué elementos terapéuticos disponemos y qué buscamos con cada uno de ellos?, ¿Cuáles son sus principales beneficios y riesgos asociados?, son algunas de las interrogantes que su médico le ayudará a resolver de forma acertada y que no deben faltar Si desea leer este artículo es su totalidad, encuéntrelo en: www.bridgecorp.cl