La comunicación en la mejor edad

La interacción con las personas y con el mundo depende de la comunicación. Cuando uno se comunica, disfruta de la consecuencia básica de ese ato. Es decir: la oportunidad de expresar sus ansias y, posiblemente, de ser correspondida. Por lo tanto, cuando no hay comunicación, existe gran posibilidad de limitación de los deseos, pudiendo incluso general el aislamiento.

Según Fábio Passos, experto en Terapia del Comportamiento y Cognitiva por la USP, el ejercicio de la comunicación en la tercera edad ayuda a evitar la depresión. “Comunicarse es practicar una actividad, es verse productivo por estar favoreciendo a alguien con alguna información o simplemente oyendo a alguien”, dice. Entonces, la solución es moverse y empezar alguna actividad dirigida a la comunicación.

Una buena opción es contar historias, como cuentos y crónicas, en una ONG y después conversar con la gente presente respecto al tema. “Relatar sus experiencias personales para un público específico que se beneficiaría con tales informaciones también es una óptima actividad”, resalta Fábio. Optar por los medios electrónicos, para charlar con amigos o personas que comparten de un mismo gusto, es la señal de interese con el mundo actual y ayuda mucho en el proceso de envejecimiento.

Elina Ferreira, jubilada, de 68 años, se decidió por no más quedarse solamente en su casa, cuidando de sus nietas – actividad que ella misma describe como importante para no quedarse “con la mente vacía”. “Hace algunos meses, ingresé a un grupo de la tercera edad de mi iglesia, cuyas actividades evidencian la comunicación. Discutimos sobre la Biblia, además de hablar mucho a respecto de nuestras vidas. Me he conquistado incluso nuevas amistades”, dice Elina. Además de esa actividad, la jubilada hace cuestión de, por lo menos una vez al mes, irse a un baile para la tercera edad para, según lo dijo, moverse el esqueleto y conocer gente nueva.

¡Mantenga un ojo!
Si una persona con edad avanzada no tiene mucho contacto con “el mundo” y si no tiene constante comunicación con otras personas, puede sufrir de depresión o tener comportamientos que podrían ser evitados (actitudes que producen miedo y ansiedad). “La alienación es la primera consecuencia de ausencia de contacto, pues que la persona vive cada vez más en un mundo interior y la soledad se convierte en algo inevitable. Ese sentimiento es visiblemente perjudicial a las personas”, dice el experto.

Formas de comunicarse
Fábio relata que existen formas de hacer la comunicación: la manera agresiva; siendo pasivo (o no asertivo), o asertivo. Asertividad es el término usado para una comunicación en lo que se respeta la posibilidad y libertad de un ‘hablante’ decir algo, en un tono amigable, con términos respetuosos, expresando lo que realmente se desea para un oyente. “A pesar de ser una cosa fácil de explicar, en teoría, la aplicación de este tipo de comunicación requiere de mucha habilidad, autocontrol y capacidad de analizar el contexto, sin embargo, sus resultados son excelentes para mantener una vida positiva y saludable “, concluye.

Créditos
Fábio Passos
Psicólogo Clínico