¿Qué le parece un masaje?

El masaje es una forma ideal para ayudar a los ancianos a mantener la calidad de vida. La práctica alivia los problemas digestivos e intestinales, fatiga muscular, dolores de espalda, cansancio, ansiedad y depresiones comunes en esta etapa de la vida, además de mejorar la circulación linfática – reduciendo edemas y manteniendo un buen patrón de sueño. Según Bárbara Livia de Oliveira Teixeira, fisioterapeuta dermato-funcional del Zahra Spa & Estética, el masaje ayuda a aumentar la autoestima, ya que la actividad tiene el poder de rescatar el bienestar personal, devolviendo el placer, el deseo de vivir y de interactuar y reinserción social del anciano.

Pero los beneficios del masaje van más allá de lo común. La práctica también ayuda a la movilidad. “Eso se debe a que ellas tienen la función de aumentar la circulación sanguínea, aumentar el transporte de oxígeno y nutrientes a los músculos. Por lo tanto, hay una mejora en el sistema inmunológico, además de ayudar en el tratamiento de la fibromialgia, una enfermedad muy común en la vejez”, dice la fisioterapeuta.

Alongamientos realizados en algunos tipos de masaje también pueden ayudar en la movilidad, ya que trabaja regiones del cuerpo que hace mucho tiempo no han sido solicitadas debido al sedentarismo – común en muchos ancianos, pues que tienen patologías que impiden ejercicios y dificultades de equilibrio.

Piel
Los primeros signos del envejecimiento surgen en la piel. Su capa externa se queda con una textura más fina y menor número de fibras de colágeno, resultando en un cutis con apariencia flácida y con arrugas. Los productos que se utilizan en el masaje auxilian al estímulo de la circulación, que tiene la función fundamental de mejorar la nutrición de los tejidos, y hacerlos más lubricados y húmedos.

La llamada propiocepción
Siempre y cuando hacemos nuestro pasar por estímulos diferentes la consecuencia es la mejora de la propiocepción y consciencia corporal, y con el masaje no es diferente. “El toque dado por el terapeuta, las diferentes presiones utilizadas y hasta los accesorios utilizados en algunas terapias traen para los ancianos diferentes sensaciones. Y el resultado es fantástico, no sólo en el bienestar mental a través de la relajación, sino también en la ganancia de nuevas experiencias perceptivas “, dice Livia.

Cuidados
El principal cuidado que el anciano debe tener es procurar siempre un profesional calificado para realizar sus sesiones de masaje. Este profesional debe tener dominio en anatomía y fisiología, y saber que con el paso de los años los cambios presentados por el anciano deben de ser respetados. Además de eso, la presión y las maniobras deben estar adecuadas a cada individuo.
“Al igual que en cualquier edad, el masaje está contraindicado para las personas con enfermedades vasculares como la trombosis, óseas como la osteoporosis o la osteopenia, cáncer activo con el riesgo de metástasis sin autorización médica; fiebre u otros signos de infección “, concluye el fisioterapeuta.

Créditos
Barbara Teixeira, fisioterapeuta dermato-funcional del Zahra & Estética.
www.zahra.com.br